Un Dios prohibido

Película largometraje

Entrevista al Padre Manuel Tamargo

Padre Manuel Tamargo
Superior  de la provincia de  Claretiana de Santiago

“Los mártires de Barbastro son una muestra de unos jóvenes que dieron su vida por la Fe,  de cómo se puede vivir el Evangelio hasta sus últimas consecuencias”

El claretiano gijonés Manuel Tamargo Rodríguez (1960) fue profesor del Colegio Corazón de María en Gijón desde 1995; director del centro desde 2001, y en 2004 fue destinado a Madrid para efectuar la unión de varias provincias de la orden Claretiana. Desde 2007 es Superior de la provincia claretiana de Santiago, que abarca gran parte de España (excepto País Vasco, Navarra, Cataluña, Extremadura, Andalucía y Canarias). La provincia incluye a 300 claretianos y 40 centros educativos o pastorales. El pasado mayo, el Padre Tamargo, en representación de los Misioneros Claretianos,  fue el encargado de firmar un acuerdo con Contracorriente Producciones con el objetivo de realizar una película sobre el martirio de la comunidad claretiana de Barbastro (Huesca). Esta producción cinematográfica es “Un Dios prohibido” que se está rodando desde el pasado septiembre en Ciudad Rodrigo (Salamanca) . Recientemente, el Padre Manuel Tamargo ha vivido de cerca el rodaje de esta película.


– ¿Cuál es la motivación de esta película?
“En nuestra Congregación el tema de los mártires, no sólo los de Barbastro, siempre han sido un motivo importante de identificación de nuestra Congregación y motivación, incluso vocacional para muchos. En concreto los de Barbastro de una manera especial porque es el caso más claro, el Seminario Mártir, y además son los primeros beatificados en el año 93 y tuvieron siempre mucha más tradición de culto, de memoria y de recuerdo, que otros mártires,  porque en la guerra civil mataron a 271 claretianos, pero estos son los más significativos porque la historia es la más dura y cruda de todas, las hay también muy tristes. Esto fue siempre un motivo de identificación vocacional. El año pasado se celebró el 75 aniversario del martirio, quisimos darle un énfasis especial, hicimos una difusión tremenda de material e información sobre los Mártires. A muchos, que lo teníamos ahí y sabíamos que estaba pero no nos habíamos identificado con ello, nos sirvió para recuperar el valor que tiene este testimonio de Fe para la Iglesia, de gente joven. Ahora que ya parece que ha pasado un poco todo el asunto de que si la guerra civil, los buenos y los malos, los bandos… parece que se va superando un poco. Es un motivo importante de identificación, de motivación para nosotros y de difusión de unos jóvenes que dieron su vida por la Fe y es una muestra de cómo se puede vivir el Evangelio hasta las últimas consecuencias.”

¿Cómo se llega al proyecto cinematográfico?
“Gracias a la Providencia y a Contracorriente Producciones. Desde mis primeros años de provincial, y ya llevo seis años, siempre había oído la idea de que sería bueno hacer una película sobre los Mártires, para darlo a conocer, una película que fuera suficientemente buena, aséptica, no cargando las tintas como para que se pudiera difundir. Pero nadie sabía cómo, porque una productora normal no te va a hacer esta película, una productora de las comerciales,  te va a cobrar un montón de dinero y nosotros no teníamos medios. Hasta que apareció la llamada de Juan Carlos Sánchez. Ellos habían estado en Barbastro, llamados por el Obispo para unas Jornadas sobre Comunicación, vieron el Museo y dijeron, lo que dice la gente,  que era una historia impresionante. Y ellos con la  visión que tienen, la sensibilidad que tienen de medios audiovisuales y de productora de cine, pensaron que se podía hacer una película estupenda. Y ahí empezó todo. Se pusieron en contacto con nosotros, vimos la oferta, la valoramos, nos pareció muy interesante. Y tardamos poco tiempo en decir que sí. Hasta ahora estamos entusiasmados con la película”.

– ¿Qué le ha parecido el rodaje?
“Hay un trabajo tremendo en esta película. Lo que más me impresiona a mí es la cantidad de personas que están trabajando aquí, el entusiasmo que están poniendo, y además sabiendo que son profesionales la mayoría de ellos pero no están aquí por dinero precisamente, están por el Proyecto, porque la Productora, porque el estilo de esta obra, de esta aventura les gusta y lo que más me impresiona es la calidad que se puede ver, el trabajo que se puede apreciar y el resultado por lo que voy viendo es brillante.”

– Para su Congregación, ¿cuál es el significado de los Mártires de Barbastro?
“Hay una generación muy amplia de Claretianos, que pueden tener ahora de 70 años para arriba, que nacieron a la sombra de los Mártires. Es decir, en los años 40 y 50, los Mártires para ellos, no sólo los que se formaron o crecieron cerca de Barbastro, los Mártires eran un motivo más de acercamiento a Dios y de identificación vocacional. Luego vino una generación, la mía, formados a partir de la década de los 70 y 80, donde la Guerra Civil todavía era algo de lo que no se podía hablar y de los Mártires tampoco porque venían asociados a todo el enfrentamiento y todo lo que había habido. Y ahora estamos recuperando otra vez, con mucha más serenidad, los que no habíamos tenido la oportunidad de estas tan cerca del ejemplo,  de los Mártires, estamos recuperando el testimonio de los Mártires como un motivo también para nosotros. Viendo esta mañana el rodaje de algunas escenas y viendo que, era una actor evidentemente, pero que era un Claretiano el que estaba allí, yo me emocionaba. ¡Es qué yo soy Claretiano también!”

El guión ha sido leído, supervisado por ustedes, por los Claretianos. ¿Hay algún personaje que le llame más la atención dentro de los que se incluyen, que son muchos porque se trata de una película coral?
“Por una parte la historia que conocíamos de los mártires, que está muy fielmente reflejada en el guión. Siempre te impresiona la figura de Faustino Pérez, el mártir. En el guión, y en el tratamiento que le da a los sucesos,  me agrada especialmente el tono que le dan a la figura de algunos milicianos porque, aun dejando claro que eran los asesinos, están bastante humanizados. Los mismos mártires no son unos niños noños que no se enteran de nada y que  van a la muerte porque no tienen otro remedio sino que son jóvenes misioneros, que saben lo que hay, que tienen sus miedos… Esos momentos, más que los personajes en el guión, esos momentos en los que hay dudas entre ellos, comentan,  uno se echa para adelante, otro para atrás, esa forma de ver las cosas, es mucho más humano que lo que puede ser la literatura que en algunos casos se puede ver sobre los mártires, que lógicamente escrita en los años 50 es una literatura de mucho panegírico y de mucho “que buenos eran”… Eso sí que me llama la atención y me atrae especialmente.”

– Por último, el estreno y sobre todo su posterior difusión.
“Soy el primero o el segundo que recibió la propuesta de la película. Desde el principio la apoyé y a veces, incluso, tuve que convencer a algunos otros de que era muy buen proyecto y se van convenciendo ya. No porque yo lo diga sino porque lo van viendo. Estoy muy entusiasmado con la película, me apetece mucho verla en los cines. Pero lo que más me ilusiona de esto es tener una película bien hecha, una auténtica película, no un documental ni un reportaje, que reescribe fielmente lo que fue la historia y podemos utilizar para identificarnos con ella y para hacer incluso nuestra difusión vocacional en toda la congregación durante muchos años. Es verdad que los medios técnicos dentro de quince o veinte años se verán anticuados, pero durante estos años  como el tema es eterno, es permanente, es el contenido de la película, tengo muchas ganas de poder difundirla en Latinoamérica,  de subtitularla en inglés y llevarla a La India. Nosotros tenemos seminarios en países asiáticos que se llaman Mártires de Barbastro porque los jóvenes indios, escucharon la historia, les entusiasmó y pusieron ese nombre al seminario. Entonces que puedan ver, no sólo leer en un libro que puede estar traducido o no, una película lo que fueron los hechos de los mártires y lo puedan contar a otros,  para ser Claretianos o no serlo, pero para entender lo que es ser fiel al Evangelio y lo puedan conocer a mí eso me hace mucha ilusión.”

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